Página realizada por Alvaro Sánchez López
 

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Jerarquía social

     Con este concepto se hace referencia a los papeles de dominancia y sumisión que juegan los diferentes miembros de una manada. Los modelos de relación social propuestos están basados en las demostraciones directas de rango social, consistentes en señales auditivas, táctiles, olfativas y visuales, siendo estas últimas las de mayor peso; estas demostraciones se componen de las posturas y conductas clásicas de los cánidos, entre las que se incluyen desde las expresiones del rostro (Figuras 2 y 3) hasta las posiciones relativas e los miembros (Figura 4). Dentro de una manada, un individuo puede adoptar el papel de dominancia o de sumisión.

 
     

FIG. 2. En la imagen se representan algunas de las principales expresiones faciales del lobo y su significado.

       
       

FIG. 3. La imagen representa una expresión amenazante defensiva de un lobo europeo: orejas erguidas, ojos en alerta, hocico fruncido, labio superior o belfos levantados mostrando los dientes, etc, son códigos secuenciales latentes de rasgos generadores de ciertas señales.

   
               
 

FIG.  4. Lenguaje corporal:

A.      Postura típica de sumisión: con orejas y rabo plegados y rostro tensado hacia atrás.

B.       Agresividad en aumento: con base de la cola tensa orejas plegadas y fruncimiento de los belfos.

C.       Agresividad intensa: con rigidez del rabo y el cuello, cabeza elevada mostrando las fauces.

D.      Desafío: con rabo levantado, cabeza y cuello tensos, orejas erguidas, belfos fruncidos y pelo erizado.

E.       Relajado.

Gil, 1991

 
               

§         La dominancia: los individuos que ostentan un elevado rango presentan ante individuos de clases más bajas, una clásica postura rígida, con la cola levantada completa o parcialmente, pudiendo adoptar diferentes matices según lo requiera la situación, así pues, no exhiben las mismas pautas ante un individuo que amenace su estatus que ante otro que denote una clara sumisión.

§         La sumisión: aparece en aquellos miembros de la manada que interaccionan con individuos de una clase superior. Pueden distinguirse dos tipos de sumisión (Schenkel, 1967), una sumisión activa derivada del comportamiento de súplica de alimento, en la que el lobo que ejecuta las pautas de sumisión se acerca a otro meneando su cola, con las orejas gachas y lame el hocico al segundo individuo, el cual, dependiendo de las circunstancias puede o no regurgitar alimento; en el modelo de sumisión pasiva, el lobo que juega el papel de sumiso se tumba sobre su costado o su espalda, mientras que el individuo dominante olfatea sus ingles o sus genitales.

En cualquier caso, la estrategia del individuo sumiso se basa en la interpretación de pautas de comportamiento típicas de los cachorros que eviten una posible respuesta agresiva por parte del individuo dominante.

En la manada existen unas pautas marcadas de sumisión según las cuales la pareja reproductora ostenta el puesto de individuos dominantes sobre el resto de la manada, adoptando la hembra una pauta sumisa ante el macho pero no el macho sobre esta (Tabla 2; adaptada de Mech, 1999).

     

Tabla 2. Relaciones de dominancia, se representa el número de veces que los individuos dominaron o fueron dominados por otros entre la pareja reproductora e individuos de un año en una manada de Ellesmere Island (Canadá) en 1993 (los cachorros no están representados).

 

Macho reproductor

Hembra reproductora

Hembra de un año 1

Macho de un año

Hembra de un año 2

Total

Macho reproductor

--

0

0

0

0

0

Hembra reproductora

3

--

0

0

0

3

Hembra de un año 1

3

2

--

0

4

9

Macho de un año

4

3

0

--

0

7

Hembra de un año 2

4

3

0

0

--

7

Individuo de un año

3

2

0

0

0

5

Total

17

10

0

0

4

31

Nota: entre las interacciones no se incluyen las relacionadas con la alimentación, excepto la súplica de alimento.

 
               
     
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Escalas jerárquicas

R. Schenkel ya señaló en 1947 que en la manada existen dos escalas de jerarquía, una para los machos y otra para las hembras; en lo más alto de cada una se sitúan el macho y la hembra α, y bajo esta pareja dominante existe un grupo de lobos subdominantes.

Entre los machos subdominantes pueden no existir diferencias de rango o ser estas mínimas, aunque en cualquier caso, pueden ser reprimidos con diferente intensidad por el macho dominante, lo que conduce a que el denominado individuo B, aún sin necesidad de presentar conductas dominantes ante el macho C, posea más privilegios sociales que C, como puede ser el acceso a alimento.

En la escala social de las hembras, la situación es diferente, pues entre ellas se observa una conducta menos permisiva hacia otros individuos de su mismo género, dándose una fuerte relación dominancia-sumisión entre la hembra B y la C, y de la hembra α sobre estas dos.

No obstante, a pesar de estos rangos sociales independientes, entre sexos se establece también una relación dominancia-sumisión por la que la hembra α ejerce una clara dominancia sobre los machos subdominantes, y cada individuo sobre otros de igual o diferente sexo pero menor rango social; si bien hay que tener en cuenta que la dominancia es más débil cuando es ejercida sobre lobos del sexo opuesto y que los enfrentamientos agresivos entre sujetos de diferente sexo son escasos y de menor intensidad que entre individuos del mismo sexo.

No se encuentran conductas dominancia-sumisión entre lobos de diferente sexo e igual rango social, a excepción claro, de la presente en la pareja dominante (Figura 5; adaptado de Fox 1975).

En lo más bajo del escalafón social se sitúan los cachorros, los cuales nunca participan en disputas por el rango social y gozan de libertad de conductas tales como al abuso de adultos mientras duermen, consistentes en la violación de su zona de descanso, que a individuos adultos sumisos no les son permitidas.

   

 

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El rango α

A pesar de que en un principio se propuso la hipótesis por la cual el rango en la manada de lobos está predeterminado desde su nacimiento, esta estaba basada en estudios realizados en camadas de lobos criados en cautividad y contra ella se ha publicado la hipótesis (Mech, 1999), basada en el estudio de manadas salvajes, por la cual cualquier lobo de una camada es capaz de alcanzar el estatus de lobo dominante de la manada.

El fallo de la teoría inicialmente admitida reside en que al ser criados en cautividad, sin poder seguir una dinámica natural por la que los cachorros abandonan la manada y fundan nuevas tras emparejarse con una hembra, se mantiene el rol establecido en los primeros momentos de la vida de los cachorros por el que los más agresivos se imponen a los más moderados, cristalizando este modelo social y produciendo la falsa impresión de un estatus preconcebido para cada lobezno. En libertad los lobeznos abandonan el núcleo familiar y llevan una vida como cazador solitario hasta conseguir emparejarse, tras lo que con el nacimiento de las primeras camadas forman nuevas manadas de las que son machos dominantes; según las observaciones realizadas durante trece veranos por Mech en Ellesmere Island (Canadá) cualquier lobezno de una camada es capaz de, una vez independizado, fundar una nueva manada como macho dominante, si vive lo suficiente.

 

 

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